Entonces, ¿de qué va esto?

Te voy a hablar de Alfred Hitchcock.

Y tú te preguntaras: ¿Qué tiene esto que ver con los coches?

Pues realmente, mucho.

Hitchcock fue considerado como el padre del cine de suspense.

Él decía que para dar miedo no hacía falta enseñar un cuchillo,

tan solo era necesario mostrar su sombra . 

Conocía el funcionamiento del cerebro humano y cómo este rellena huecos,

creando el terror mucho antes de poder ver el objeto real.

La mayoría de la gente mira, pero muy pocos observan.

Hitchcock despreciaba lo obvio

Decía que el cine es la vida sin las partes aburridas. 

Y no hay nada más aburrido que la realidad pura y dura. 

Por eso, él manipulaba cada encuadre para que el espectador no pudiera apartar la mirada ni un segundo.

Sabía que si controlas lo que el ojo ve, puedes controlar lo que el corazón siente.

Y esto, cuando hablamos de vídeo, aplica en todos los sentidos.

Muchos graban un coche enseñándolo todo, 

de forma plana, como un coche en un escaparate

Aburrido

Monótono.

Sin alma.

No entienden que para generar un mínimo interés  hay que grabar la sombra, el brillo del faro, el volumen de la aleta… 

hay que grabar la intención, no solo el metal.

Transmitir más allá de la chapa y pintura.

Por lo que si enseñas el coche como una mera herramienta, te pagarán como tal. 

Si lo presentas como una película, te pagarán lo que tú digas.

No busques espectadores, busca creyentes.

Si quieres aprender a convertir el metal en un objeto de culto, aquí abajo te cuento un poco más.

 

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Gerard Martin Sanz
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